Saturday, August 8, 2009

Apertura o invocación

No hay nada más fastidioso que ver a un hermano con buena intención comenzar el servicio con un montón de palabras y una exhortación para adorar sin contexto o sin enfoque y sin fin. Más adelante hablaremos acerca de que todo lo que se hace en el servicio debe tener la misma meta. Tiene que conducir a un objetivo, así que la música, los anuncios y lectura bíblica deben dirigirse al mensaje de la Palabra.
La invocación debe ser corta. Puede incluir un Salmo como el 148, 149 o 150 que nos induce en forma general a alabar a Dios. Este detalle es importante porque nos recuerda la razón por la que estamos en la casa del Señor y corrige nuestra actitud si necesita rectificación.
Alabanza (Música de Júbilo)
Los coros deben ser escogidos en un orden que tenga sentido uno con el otro y que tengan coincidencia en los tonos. El ritmo de uno no debe chocar con el del otro. Por ejemplo, se necesita músicos muy experimentados para poder combinar los coros: “Eres todopoderoso” y “Cristo no está muerto”. La razón es que tienen un ritmo diferente además de tener un tono distinto. A veces nos gusta copiar las transiciones de músicos profesionales (la manera en que un coro termina y el otro comienza en sucesión.) Esto es difícil ya que todos los músicos que tocan en estas grabaciones en vivo son lo mejor de lo mejor y le hacen arreglos increíbles que necesitan oído y técnica para llevarlos a cabo. Por supuesto, deseo que los músicos locales traten de mejorarse y tocar lo mejor que puedan pero creo que al principio debemos limitarnos a hacer las cosas mas simples para que los músicos que recién comienzan no se desanimen.
Los coros deben estar, de preferencia, en la misma nota ya sea mayor o menor. Intercambiar tonos entre mayores y menores cambia la fluidez de los cantos. No estoy diciendo que nunca se debe hacer sino que debería ser la excepción.
Otra regla que me gusta cumplir es no tocar más de 4 o 5 coros, ya que cometí muchos errores haciendo lo opuesto. Comenzaba con una cadena de coros y cantaba de 10 a 20 coros, conforme me guiaba el “Espíritu” (no se exactamente que espíritu pero sígame el cuento para entender mi punto.) Los hermanos terminaban cansados después de cantar una hora completa. Los ancianos no tenían descanso por estar tanto de pie y los niños no podían permanecer parados todo este tiempo. ¡El daño mayor era que el cansancio hacía que los hermanos se durmieran durante el sermón!
Cuando se desea enseñar cantos nuevos se debe presentar uno por servicio y hay que repetirlo en las siguientes semanas. Los líderes de alabanza que se turnan al dirigir, deben aprender los coros nuevos y repetirlos para que puedan memorizarlos y enseñarlos a la congregación.
La meta de añadir de treinta a cuarenta coros por año es buena. Esto nos permite renovar los coros todas las semanas y no aburrirnos.
Los coros deben de seguir un tema: ¿Cuál? El de la predicación de ese día. Es importante no cantar coros que contradigan el mensaje. Por ejemplo: el coro El Camino del Señor es perfecto de Marcos Barrientos, es un gran himno para conciertos; pero para cantar en el culto es muy sangriento y fuera de contexto. Este coro no se debe cantar si el pastor va a predicar sobre del amor de Dios. Simplemente se contradice con la temática. El líder de alabanza debe averiguar con tiempo, el tema de la predicación del Pastor para poder complementarla y no contradecirla.
Algunos líderes de alabanza se quejan de no tener coros para todas las ocasiones o según los tópicos de los sermones. Yo veo esto como una oportunidad de conseguir música nueva y usarla. También se puede traducir cantos del inglés al español como es nuestra costumbre en Latinoamérica.

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