Sunday, October 18, 2009

La Predicación


Lo más importante de todo el servicio es la predicación. Un buen predicador tomará todo lo que el servicio ofreció y lo culminará con la Palabra de Dios. La exposición de la Palabra de Dios es nuestra meta más alta. Es por eso que la música, lectura, testimonios y demás puntos en el servicio deben apuntar hacia ella. Según la modalidad de la iglesia a la que asista será el tiempo que se disponga para la prédica. En mi opinión, de treinta a cuarenta y cinco minutos es más que suficiente para exponer la Palabra de Dios. Como predicador sé que hay momentos en que uno se emociona y puede excederse de este tiempo, pero ésta debe de ser la excepción, no la regla. Si no puedo incluir todo lo que deseo decir en ese lapso, mejor es hacer una serie de dos o tres sermones al respecto. Teniendo a los visitantes en mente, la predicación tiene que ser llamativa, ilustrativa, con toques de humor y que pueda aplicarse a la vida de la congregación y del invitado. Un sermón demasiado largo pierde su efectividad y no nos permite recordarlo con facilidad.
El pastor tiene que mantener una relación cercana al director de música y al que preside para ponerse de acuerdo en el tema y enfoque de cada servicio con suficiente anticipación.

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